Cada 24 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Tiroides, una fecha destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad, promover el conocimiento de sus signos de alerta y destacar la importancia de la consulta médica y el diagnóstico temprano.
La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en la parte anterior del cuello. Produce hormonas que intervienen en numerosas funciones del organismo, entre ellas el metabolismo, la temperatura corporal y el funcionamiento de distintos órganos.
En Argentina, el Ministerio de Salud señala que el cáncer de tiroides presenta, en la mayoría de los casos, un pronóstico muy favorable cuando se detecta de manera temprana. Las formas más frecuentes responden muy bien a los tratamientos.
No existe una forma de prevenir todos los casos de cáncer de tiroides. De hecho, la mayoría de las personas que desarrollan esta enfermedad no presenta factores de riesgo que puedan modificarse.
Sin embargo, existen algunas medidas y situaciones a las que es importante prestar atención:
Uno de los signos más frecuentes es la aparición de un nódulo o bulto en la parte anterior del cuello. La mayoría de los nódulos tiroideos no son cancerosos, pero deben ser evaluados por un profesional para determinar su origen.
También es importante consultar ante:
Estos síntomas pueden deberse a distintas enfermedades y no significan necesariamente que exista cáncer, pero justifican una evaluación médica.
La evaluación suele comenzar con el médico endocrinólogo, quien realiza la valoración clínica y puede solicitar análisis de laboratorio y estudios por imágenes, especialmente una ecografía tiroidea.
Cuando se identifica un nódulo que requiere mayor evaluación, puede indicarse una punción aspirativa con aguja fina, cuyo material es analizado por un especialista en Anatomía Patológica. Este procedimiento permite determinar si existen características compatibles con malignidad.
Cuando se confirma un cáncer de tiroides, intervienen diferentes especialistas según el tipo y el estadio de la enfermedad. El equipo puede incluir:
Endocrinología: evaluación de la función tiroidea, seguimiento y control hormonal.
Cirugía de cabeza y cuello: tratamiento quirúrgico cuando está indicado.
Anatomía Patológica: análisis de las células y tejidos obtenidos para confirmar el diagnóstico y determinar las características del tumor.
Medicina Nuclear: puede intervenir en determinados casos, especialmente cuando se indica tratamiento con yodo radiactivo.
Oncología: participa en aquellos casos que requieren tratamientos sistémicos, terapias dirigidas u otras estrategias específicas.
El tratamiento depende del tipo y la etapa del cáncer. Puede incluir cirugía, yodo radiactivo, tratamiento con hormona tiroidea, radioterapia o medicamentos específicos, de acuerdo con las características de cada caso.
El cáncer de tiroides no siempre produce síntomas en sus primeras etapas. Por eso, ante la aparición de un nódulo, cambios persistentes en el cuello o antecedentes familiares relevantes, es importante realizar una consulta médica.
Conocer nuestro cuerpo, prestar atención a los cambios y consultar a tiempo son herramientas fundamentales para cuidar nuestra salud.
Informarse también es prevenir.
Ante una duda o un cambio persistente, consultá con un profesional de la salud.